Presentación

Una chispa, un fogonazo y una llama que permanece hasta agotar su combustible. Un fósforo humilde que ilumina brevemente un corto espacio, incompetente al sol, pero capaz de encender la hoguera en que calentarse o de incendiar el bosque. Ningún fósforo, que se sepa, tiene escrito su destino, cuál será su detonante ni cuáles las consecuencias, o si  se descompondrá en la tierra sin haber brillado jamás. Está también la niebla que desvía, que descompone cada rayo de luz y le niega cualquier camino porque los abre todos: divide y vencerás.

Tendrá que ser el caminante, si ha vislumbrado el destello, quién decida si se mueve hacia él, para ayudar o buscando ayuda, o si la luz, como el faro, anuncia los escollos.

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